25/10/10
NO QUEDA MÁS
6/9/10
Las fotografías del camino
Porque será que no fotografiamos nuestros momentos de soledad, tristeza, enfermedad o muerte, porque ese anhelo de recordar solo los buenos momentos, si en la construcción de nuestra forma de ser y vida las circunstancias adversas representan etapas trascendentales de formación y crecimiento.
La cámara de nuestra conciencia a veces funciona igual, como un mecanismo de defensa tratamos de reprimir y olvidar los dolores y sufrimientos y simplemente recordar lo positivo y mantenernos en constante añoranza. Nos criamos, acostumbramos y nos sentimos cómodos con la idea de no saber afrontar, aprender y porque no disfrutar de las capas oscura de la vida.
Un álbum de fotografías que vale la pena es aquel que recopila cada detalle de lo dichoso y lo no tan dichoso, de las victorias y de las derrotas, de los aciertos y de los errores y que cada pie de foto haga referencia a la reflexión y madurez acumulados con cada experiencia.
Una particular definición de amigo
Y vuelvo a preguntarme ¿quiénes son nuestros amigos realmente? Las personas que por sus cualidades o forma de ser son nuestros candidatos predilectos para salir o planear actividades juntos o son aquellos que por distintas situaciones son compañeros de convivencia diaria, a los que de una u otra manera los apreciamos y a los que a veces aún representando un lugar importante en la cotidianeidad los tratamos de invisibilizar tachándolos con nombres genéricos: “compañeros”, “conocidos”, “vecinos”,…
Serán nuestros amigos realmente estos hombres y mujeres sin nombre a los que les revelamos partes y etapas determinadas de nuestra personalidad y vida…
Será nuestro apego nublando la vista el que nos impide ver que realmente no hay amigos, más que nuestra propia capacidad de disfrutar de dar y recibir actitudes y experiencias positivas y negativas en la amplia existencia del conjunto…
¿Cuánto tiempo se invierte en un “amigo”? ¿Cuánto se sufre por la ruptura de una relación amistosa? ¿Cuánto se comparte con un amigo? ¿Cuántas amistadas conservamos a pesar de saber que son solo el recuerdo de tiempos mejores? ¿Cómo buscar un amigo? ¿Cómo conservarlo? Tantas interrogantes, pero creo que todo se resume a una sola:
¿Cómo identificar un amigo?
10/8/10
La mierda de Crucitas
Es claro como el gobierno está interesado en bombardear a los ciudadanos para que tengan una percepción positiva con respecto a está minería irresponsable y destructiva.
Esto me recuerda la campaña enferma que igual se utilizo para endulzar y engañar a las personas cuando se acercaba el referendo del TLC.
Nosotros que nos llenamos la boca diciendo que somos un país ambientalista y ante unos rollos de dólares doblegamos nuestra voluntad de proteger el tesoro natural del que somos privilegiados.
Costa Rica posee una riqueza ecológica gracias a diferentes factores, como su posición geográfica, su desarrollo a paso lento, pero si dependiera de la responsabilidad ambiental de sus habitantes estaríamos en un grave desbalance con respecto al equilibrio natural.
¿Puedo sentirme orgullosa de algo de lo que no soy participe?, ¿cómo enorgullecerme de vivir en un país pacífico si soy una persona violenta? ¿cómo enorgullecerme de vivir en un país democrático si no participo activamente en los procesos de la sociedad o sino reclamo mis derechos?, ¿cómo enorgullecerme de un país que aprecia la naturaleza si yo no hago nada por colaborar en ello?
Cada quien posee su responsabilidad individual y su responsabilidad social, desarrollemos nuestra criticidad y velemos por la edificación de un mejor país, siendo participes…
No me etiquetes
Visualicé como la sociedad es dura al juzgar a sus integrantes y en especial a las mujeres, expongo una comparación:
Un hombre que ande con muchas mujeres, es un galán.
Una mujer que ande con muchos hombres, es una zorra.
Un hombre que dedique todo su tiempo al trabajo para obtener dinero para sus hijos, es un buen padre, aunque no invierta tiempo en su crianza.
Una mujer que invierta la mayoría de su tiempo al trabajo para obtener dinero para sus hijos, es una mala madre, ya que no se dedica a su crianza.
Un hombre que no cree en la existencia de Dios, simplemente es un hombre que piensa diferente.
Una mujer que no cree en la existencia de Dios, es una atea.
En fin, podría gastar mucho espacio si sigo con esta comparación, pero creo que ya quedo entendido el punto al que me refiero.
No vengo en una proclama feminista o en busca de la equidad, solo quiere hacer mención a esta idea: como obtuvimos la potestad para definir quiénes son y quienes no son los demás???
19/7/10
En un Rincón de San José...
16/7/10
Me gusta pensar en la verdad como una gran burbuja
No sé cuantas veces le has puesto atención al arcoíris que rodea a una burbuja por uno de sus curvas, es un bello espectáculo ver como ese reflejo de luz que se capturo transforma la transparencia en un destello, que aunque dura solamente unos instantes logra un lindo objetivo.
No entiendo porque todos perseguimos atesorar la verdad en nuestras manos y no permitir que nadie tenga acceso a ella, creo que es suficiente de ambiciones sin sentido y es hora de que cumplamos nuestro lindo objetivo.
Desde cualquier perspectiva que lo veamos, religioso, político, social, siempre se busca capturar la verdad, será que el ser humano no ha entendido que la verdad no es una, sino un conjunto, una realidad compuesta.
Si decidido no aportar mi burbujita no lograré un cambio de verdad… Espero no estallar antes de formar parte del conjunto y sobretodo trabajo porque mi destello puedo alegrar aún si quiera a una sola vida!
5/7/10
La Fiesta de Máscaras de cada 4 años
13/5/10
El banano es la pesadilla de todo ateo
6/5/10
Nigeria Dividida
22/4/10
Desintegración Familiar
Factores como alcoholismo o adicciones a otras drogas, conductas de agresión y violencia, problemas económicos, falta de tiempo para convivir, divorcios o relaciones que continúan por los hijos, intolerancia, estrés, son algunos de los protagonistas.
Las personas al preguntarles que significa para ellos la familia, siempre hacen referencia a su importancia y valor, pero cuantos individuos realmente entienden que más que reconocer tales características es necesario trabajar y desarrollar familias que no se queden solo en el apellido y constituyan un verdadero núcleo de apoyo, comunicación y amor.
La familia representan el conjunto de personas de convivencia más cercana para todos, si alguien vive patrones negativos en su hogar, en el tiempo que le corresponda formar a él su propia familia es probable que repita muchos de ellos, consciente o inconscientemente.
En el hogar es donde se forma la mayor parte del carácter de los individuos, porque desde su infancia reciben influencia directa de su ambiente, sea positivo o negativo, con practica de valores o antivalores, con armonía o desacuerdos constantes, entre otras tantas situaciones que asimilara y adoptará como suyas.
Es necesario establecer estrategias educativas, que permitan a todos los miembros de la familia visualizar la necesidad y beneficios de relaciones sanas en el hogar, tanto entre la pareja como la pareja con los hijos. Los lugares ideales para trabajar esto, serían los centros educativos tanto de primaria como de secundaria, trabajando de la mano con los alumnos y con los padres, los grupos de las iglesias, los colectivos comunales organizados, entre otros.
De lo contrario si continuamos en este retroceso de la imagen familiar, las personas buscarán en otros lugares satisfacer el sentido de pertenencia, afecto y guía que no encontrarán en sus hogares y la pérdida de valores continuará sin remedio.
Si se desea conseguir un cambio es necesario que todas las partes involucradas tengan disposición de emprenderlo, desde el más pequeño de la casa hasta el presidente de la República, se deben estudiar claramente el problema de forma integral, identificar las soluciones y trabajar arduamente en ponerlas en práctica.
Los individuos deberíamos tener como prioridad ser exitosos en nuestros hogares más que en cualquier otro lugar, creando un soporte para alcanzar las demás metas, mediante un intercambio de motivación y ayuda con los otros integrantes de la familia. La sociedad podría hablar de un desarrollo real y genuino si tuviera pequeños gobiernos de paz y comprensión rodeando a cada persona. (imagen tomada de la BBCMUNDO)
Estigma Latente
La sociedad desde tiempos antiguos a establecido roles de géneros muy marcados que definieron a su vez lo aceptado y lo no aceptado, a pesar del tiempo las “reglas del juego” no han cambiado.
En el sentido común de la gente, queda la noción de que una mujer sumisa, pasiva, dulce, complaciente, que le agraden los quehaceres del hogar y procure estar bonita físicamente es la ideal.
Por el otro lado, se espera de un hombre que sea fuerte, valiente, autoritario, dominante, que tenga iniciativa, que le agraden los vicios y andar con muchas mujeres a la vez.
Actualmente en la cultura globalizada en la que estamos atrapados, estos roles han mutado, tomaron más fuerza y se manifiestan cotidianamente en la actitud de las personas.
En el caso femenino, las mujeres buscando aceptación no descuidan su figura, en ocasiones prefieren opinar lo mismo que sus compañeros a diferir, porque es más aceptable una mujer sonriendo y asentando la opinión de los hombres o una mujer crítica que expresa sus pensamientos sin importar quien este a su alrededor, e intentan a toda costa ser “dulces”, sonrientes y amables con todos, aunque por dentro se sientan mal por algún motivo.
Del lado masculino no se presenta una situación diferente, tratan de no mostrar sensibilidad para nada (menos en compañía de sus amigotes), buscan andar con varias mujeres al mismo tiempo aunque esto no les genere satisfacción, solamente para cumplir con la cuota del macho conquistador y muestran su fuerza con violencia en diferentes situaciones, si hay un desacuerdo los golpes llaman a demostrar lo hombres que son, además se meten en problemas de drogas o pandillas, porque su naturaleza es rebelde.
Cuando volvamos a escuchar el termino estigma no pensemos en racismo, xenofobia, homofobia o alguno de estos grupos de personas que por sus condiciones, creencias o costumbres sufren de un trato diferente al que merecen, reflexionemos sobre nuestra actitud ante la vida y analicemos si nosotros igualmente vivimos en un estuche que no nos permite dar a los demás lo que realmente hay en nuestro interior, no se trata de seguir patrones de conducta sino de crear, rehacer, reconstruir…
El estigma es una enfermedad social muy dañina y peligrosa, crece y crece, nos nubla la visión, nos carcome la identidad y nos deja vacíos y disponibles para ser llenos por cualquier falso sentimiento o idea. Hay muchos individuos que ni sospechan que la padecen. Es hora de que superemos la Barbie y el Ken de nuestra infancia. (imagen tomada de img.youtube.com)
30/3/10
La Personificación del Amor
24/3/10
Hermanos de Colores
25/2/10
La Perspectiva Femenina de la Vida
23/2/10
La Tierra llora por un CAMBIO DE ESENCIA
21/2/10
Como la enfermedad del insomnio

Yo digo que si mañana algún hecho improbable dejara a todos en sus casas, de todas maneras las calles gritarían el estruendo rutinario de nuestras bullas. Así es el hábito, llegamos a las tres de la tarde sin darnos cuenta de las dos. Y si la calle es el escenario acostumbrado, tampoco tendría por qué percatarse de la posibilidad del silencio.
Ayer pasó y resultó ser igual al ayer de dentro de una semana y al 31 de cualquier mes del 2001. Como que las cosas se diluyen en su presencia misma, se debilitan y se destiñen, o comienzan a mimetizar con el fondo de la memoria hasta quedar invisibles. Ya no siento el desayuno y no es que yo esté triste, es que lo extraño porque sé que un día, también mimetizado, tuvo un sabor y al calor del huevo le daba por enredarse con el aire de mi nariz. Ya no sucede, sólo a veces el café es necio como su insomnio pero hasta él se cansa de insistir en que es negro. Si el mismísimo amor del que tanto hablamos, cuántas veces lo hemos visto excusarse con que cambiamos y que por eso se convirtió en el zalamero de la cama y no que se hartó del reloj y que por eso se arreó contra algún segundero. Pero es más fácil aceptar eso que aceptar la invariabilidad de nuestras voluntades.
Recuerdo también una vez una canción que disfrutaba ponerme a llorar y yo le hacía caso, me gustaba no tener idea del por qué, era una sensación como de niño que sigue al instinto de jugar sin escuchar motivos. Pero el mentadísimo tiempo volvió a entrometerse; las notas afligidas ahora se parecen más al melodrama de la novela mexicana, las percusiones que antes jugaban a revolcarse entre el pulso, su antes, su después, su silencio y su contratiempo son como el tedio de esos indecisos que nunca ponen acuerdo. La canción ya no evoca a nada y resulta más ridícula cuando intento regresarla a su estado natural. ¿Por qué será que al tiempo le da por meternos en esa caja?
Tal vez formular esa pregunta es el error. El tiempo parece el culpable pero siempre ha sido más fácil señalar que señalarse. Y creo que justo ahí está la abertura de la caja. Afuera: en el tiempo, en ver los segundos y para no aburrirlos, adornarlos con relojes bonitos, con manijas de ratón y números de queso. Por ver siempre hacia afuera y aburrirnos de esa pared que sostiene al reloj. Hemos visto tanto hacia allá que terminamos creyendo que el reloj es el tiempo, o que los billetes son el dinero, o que la inteligencia es la memoria. No miento, muchos creen que quien recuerda es muy inteligente pero si la memoria es lo que está más afuera. Es la punta de la pirámide. Si la memoria es la herramienta de la inteligencia y esta del conocimiento y este de la sabiduría, pero ¡qué va! Aquí ya fui muy adentro (faltó la espiritualidad), ya es oscuro y desconocido; mejor regresar a la superficie donde contestar bien el examen de Historia es inteligencia. Hasta eso, cuántos no creen que la nota del examen sea la manifestación matemáticamente directa de la inteligencia.
Bueno, el punto es que entramos a la rutina porque la rutina está afuera y no tenemos conciencia de adentro. No nos permitimos ir adentro, ni sabemos que existe. Los cinco sentidos son herramientas para sintetizar la realidad que sirve como maestra para el Yo. Pero no sabemos de Yo. Sabemos de los cinco sentidos y nos basta con eso; entonces, en lugar de ir adentro nos quedamos afuera, en el tacto de los senos, en el porte del auto, en el sonido de la voz, en el olor de la ropa y en el sabor de la carne. No digo que sea malo chinear a los sentidos pero sí creo que es catastrófico ignorar a tal punto el Yo que hasta terminamos aterrorizados de los siete pecados capitales.
Pongan atención a la cascada: estirada hasta las piedras verdosas que brotan de la tierra. En medio de su trayecto hay una roca que aguijonea su cuerpo y lo divide en dos. Su lado izquierdo llora más grueso que el hilo de la derecha. Mañana, la imagen será la misma. Esta cascada no se habrá recostado, la roca no habrá crecido y el agua seguirá mojada. Sin embargo, resulta que nunca vemos la misma gota de agua; cada instante la cascada se refresca. Afuera todo se ve igual, pero adentro, en el contenido mismo de su naturaleza el agua se va y le da paso al agua. La rutina está Afuera, en la inmovilidad de la forma, donde la cascada sigue cayendo de arriba hacia abajo, pero adentro es dinámico y nunca para y nunca es igual.
Yo digo que si seguimos viendo hacia afuera va a caer el segundo en él sí será el tiempo y esa tarde, el café tomará el color azulado oscuro del reloj, las paredes, las calles, el huevo, el queso y las rocas. Quizás tendremos que inventar oscuras máquinas azuladas que trabajen en destruir la rutina o etiquetaremos la vida como los enfermos del insomnio de Macondo. (imagen tomada de admingalion.hispavista.com)
9/2/10
Una indescripción

¿Cuál será la sensación más parecida entre ella y yo cuando nos envolvemos en rituales oscuros? Si difícil es consensuar una razón que se fundamenta, más lo será una sensación esquizofrénica que jura amor por tactos y fidelidades por aromas. Que germina en un instante y se dispersa como espuma de ola sólo para tomar impulso y caer, está vez, más violenta contra la arena. Si después, resulta que la arena se transforma en afrodisiaco y la desnudez en mucha ropa. Y si le dan ganas de gritar por qué a mí me dan ganas de destilarle los labios.
¿Cómo habrá palpitado el pecho de mis compañeros cuando estuvieron acá? Y mientras todo sigue su rutina, acá la infinidad se materializa en caídas y subidas del segundero, como caídas y subidas de mi boca sobre los secretos de algunos cuantos. Qué irónico, somos los únicos testigos de ese misterio y nunca compartimos eso, como si fuese pecado recordar la curvatura del instinto con el tiempo. Como si la caminata por sus pechos fuese un tabú, o como si sudar su sudor fuese trivial.
¿Dónde? Desde adentro, entre un montón de conversaciones y convencimientos, al lado de algunas prohibiciones y ciertas mentiras, cerca de la sinceridad y casi en la verdad. Debajo de las consecuencias y encima de los miedos. A kilómetros del pudor y hasta afuera, a años luz de la virginidad.
¿Qué pensará el inconsciente mientras me arrebato lunares de su dorso? Probablemente se va o se transforma en concentración y por eso las puntas de la piel que tocan la suya estallan y se propagan hasta mi estómago y por qué no al de ella también. Probablemente esté guardando toda la información para cuando llegue a mi casa perder la mirada en la imaginación. Probablemente esté inconsciente por tanta droga.
¿Quiénes somos cuando dejamos los pasados y los futuros para diluirnos en el presente? Todos han menospreciado las emociones, los impulsos y las ocurrencias como debilidades humanas, pero acá son el corazón de la máquina. Si alguno se rinde o se apacigua, tendremos una pésima obra teatral, un melodrama trillado con el final más esperado. Pero, mientras cada uno siga sus instintos, el presente se convierte en un remolino como alegoría del universo. Un desorden de bailes y gritos que sin conocer el protocolo, terminan en el mismo estallido rutinario que hace a la existencia su esencia.
¿Por qué la pregunta pasada no concuerda con su respuesta? Si nos definimos por quienes somos a partir de nuestras convicciones, nuestros juicios, valores, miedos, ideologías y creencias, nadie podría decir quién es en ese presente cuando lo vive en el presente, cuando lo internaliza hasta que no quepa adentro y se reviente en los latidos de las manos, de la respiración, en la tiritera de las piernas y la imprecisión del pensamiento porque si vive el presente, no hay tiempo para imaginar o simplemente no se puede porque ese estallido de latidos expulsó a la memoria y colocó de primera fila al desorden de los deseos. (imagen tomada de uruguay-ciencia.com)
El Corazón del pueblo se desangra
24/1/10
Libres de Libros y Libras











