25/2/10

La Perspectiva Femenina de la Vida

Cuando fue…, que la figura femenina perdió su valor en la historia, cuando se extravío en el camino, cuando fue colocada como un objeto en el desarrollo de la vida…
Con tristeza  miró a mi alrededor y me doy  cuenta de que vivo en un mundo diseñado y gobernado por hombres en todo su sentido.
Desigualdades laborales, en el hogar, en cuanto a oportunidades, y bueno…, podrían soportarse muchas cosas, pero en qué momento el respeto, la libertad y hasta el derecho a vivir se limita sin sentido alguno; me refiero a “piropos” constantes mientras se camina por las calles, abusos en la forma en la que debemos hablar, comportarnos y hasta pensar…, en los diferentes lugares donde nos desenvolvemos y atrocidades como violencia y asesinatos contra mujeres (de los que son autores sus amadas parejas).
Objetos sexuales, la multiusos del hogar, las que son buenas si: son las modelos pulcras, soportan las circunstancias injustas vividas en sus relaciones personales, las que no se quejan ni reclaman, a las que les gusta solo escuchar, las que esconden cuando se sienten mal para no incomodar a los demás, las sacrificadas, las complacientes y permisivas, a las que no les debe agradar hablar de sexo pero si deben ser como actrices porno en su intimidad (para que los hombres tengan tema de conversaciones entre amigos); las que deben soñar con casarse y tener hijos…
Lo más lamentable es como nosotras mismas desde pequeñas somos atacadas con este montón de mensajes que nos conducen a amoldarse a la Barbie(bonita, tonta y el llavero de cualquier hombre) ideal de la sociedad, yo sé que no es sencillo desintoxicarse por completo de esto, pero se puede trabajar en ello; muchas caen en la trampa y sus vidas son agradables para todos los que las rodean menos que para ellas, no se conocen realmente ni buscan un sentido para sus vidas, simplemente toman su lugar cómodo y aceptado por todos (para poder ser alguien), la esposa de…, la dulce, la bonita, la callada, las cualidades más admiradas por los demás, en una mujer, tal vez resignadas desde el principio, inconscientemente o cansadas de batallar por obtener su lugar.
Un detalle más, respeto la diversidad sexual, pero no se qué clase de concepto tienen algunos homosexuales o travestis de lo que es ser mujer, si creen que al vestirse y actuar como prostitutas imitan el estereotipo de mujer, están muy equivocados, las mujeres somos mucho más que eso, somos un prisma de facetas más…
Parece que no hay espacio para las mujeres independientes, extrovertidas, serias, las que prefieren andar cómodas antes que vestir a la moda, las líderes, las fuertes, las que trabajan por construir su filosofía de vida.
Rompamos las cadenas de nuestra mente, quitémonos el chip, ya es hora de que la mujer ocupe el lugar equitativo, que le pertenece en su hogar, en su lugar de estudios o laboral y en la sociedad. Haz algo de hoy en adelante, pregúntate si realmente conoces y valoras la esencia de esas mujeres que están a tu lado o de ti misma, tu madre, novia, esposa, compañera o amiga.

23/2/10

La Tierra llora por un CAMBIO DE ESENCIA

En nuestros días, cuando día a día el planeta se muere un poco más lentamente, muchos se hacen de la vista gorda y lo ignoran, otros son los autores directos de la destrucción y algunos luchan contra algo que parece inevitable, es como si estuviéramos caminando hacia un precipicio todos juntos y no hemos sido capaces de coordinarnos y tomar las decisiones en conjunta que nos alejen de ese triste final.


Contaminación, deforestación, caza indiscriminada de animales, desertificación, uso de energías sucias, toneladas de basura, muerte, muerte y muerte…

Todos hablan de evolución y no se han dado cuenta, de que tal vez lo que necesitamos no es avanzar y avanzar, si no hacer un alto en el tiempo, echar una mirada atrás y rescatar la sabiduría de los primeros pobladores de la Tierra, los que tomaban de ella solo lo que necesitaban, la respetaban y la disfrutaban, los que entendían que la naturaleza no es un objeto sino un amigo…

Las personas formamos parte de la cadena de la vida, somos el espíritu de la Tierra, en conjunto con todos los seres vivos y tenemos una gran responsabilidad por ende, pero parece como si nos hubiéramos desconectado de nuestra madre y la convertimos en nuestro enemigo.

No sé como la humanidad puede emocionarse con la exploración espacial, si ni siquiera ha sido capaz de administrar adecuadamente el planeta que la vida le regalo, no entiendo bien…, por nuestro egoísmo y consumismo estúpido acabamos con nuestro hábitat por excelencia y ahora queremos ir a “conquistar” otros planetas para hacer lo mismo???

Lo más contradictorio, las naciones más “desarrolladas”, que poseen más poder para tomar decisiones de relevancia para revertir el efecto sobre nuestra tan dañado ambiente, son los que con una sonrisa en su boca dicen que los fondos serán destinados para crecer industrialmente, las armas, la investigación para crear instrumentos biológicos y químicos destructivos, para la clonación y demás “temas transcendentales”, y nunca hay dinero para invertir en nuestro entorno. Y nosotros los países pobres cedemos nuestra riqueza natural fácilmente, disponibles a sus intereses, por unas simples monedas.

Me pregunto qué hará el hombre con todo el poder y el dinero del mundo si no tendrá un hogar??? Ja! Y disque que somos los pensantes…

El mundo no necesita desacelerar las consecuencias del cambio climático, está llorando por un cambio de esencia.

21/2/10

Como la enfermedad del insomnio


Yo digo que si mañana algún hecho improbable dejara a todos en sus casas, de todas maneras las calles gritarían el estruendo rutinario de nuestras bullas. Así es el hábito, llegamos a las tres de la tarde sin darnos cuenta de las dos. Y si la calle es el escenario acostumbrado, tampoco tendría por qué percatarse de la posibilidad del silencio.

Ayer pasó y resultó ser igual al ayer de dentro de una semana y al 31 de cualquier mes del 2001. Como que las cosas se diluyen en su presencia misma, se debilitan y se destiñen, o comienzan a mimetizar con el fondo de la memoria hasta quedar invisibles. Ya no siento el desayuno y no es que yo esté triste, es que lo extraño porque sé que un día, también mimetizado, tuvo un sabor y al calor del huevo le daba por enredarse con el aire de mi nariz. Ya no sucede, sólo a veces el café es necio como su insomnio pero hasta él se cansa de insistir en que es negro. Si el mismísimo amor del que tanto hablamos, cuántas veces lo hemos visto excusarse con que cambiamos y que por eso se convirtió en el zalamero de la cama y no que se hartó del reloj y que por eso se arreó contra algún segundero. Pero es más fácil aceptar eso que aceptar la invariabilidad de nuestras voluntades.

Recuerdo también una vez una canción que disfrutaba ponerme a llorar y yo le hacía caso, me gustaba no tener idea del por qué, era una sensación como de niño que sigue al instinto de jugar sin escuchar motivos. Pero el mentadísimo tiempo volvió a entrometerse; las notas afligidas ahora se parecen más al melodrama de la novela mexicana, las percusiones que antes jugaban a revolcarse entre el pulso, su antes, su después, su silencio y su contratiempo son como el tedio de esos indecisos que nunca ponen acuerdo. La canción ya no evoca a nada y resulta más ridícula cuando intento regresarla a su estado natural. ¿Por qué será que al tiempo le da por meternos en esa caja?

Tal vez formular esa pregunta es el error. El tiempo parece el culpable pero siempre ha sido más fácil señalar que señalarse. Y creo que justo ahí está la abertura de la caja. Afuera: en el tiempo, en ver los segundos y para no aburrirlos, adornarlos con relojes bonitos, con manijas de ratón y números de queso. Por ver siempre hacia afuera y aburrirnos de esa pared que sostiene al reloj. Hemos visto tanto hacia allá que terminamos creyendo que el reloj es el tiempo, o que los billetes son el dinero, o que la inteligencia es la memoria. No miento, muchos creen que quien recuerda es muy inteligente pero si la memoria es lo que está más afuera. Es la punta de la pirámide. Si la memoria es la herramienta de la inteligencia y esta del conocimiento y este de la sabiduría, pero ¡qué va! Aquí ya fui muy adentro (faltó la espiritualidad), ya es oscuro y desconocido; mejor regresar a la superficie donde contestar bien el examen de Historia es inteligencia. Hasta eso, cuántos no creen que la nota del examen sea la manifestación matemáticamente directa de la inteligencia.

Bueno, el punto es que entramos a la rutina porque la rutina está afuera y no tenemos conciencia de adentro. No nos permitimos ir adentro, ni sabemos que existe. Los cinco sentidos son herramientas para sintetizar la realidad que sirve como maestra para el Yo. Pero no sabemos de Yo. Sabemos de los cinco sentidos y nos basta con eso; entonces, en lugar de ir adentro nos quedamos afuera, en el tacto de los senos, en el porte del auto, en el sonido de la voz, en el olor de la ropa y en el sabor de la carne. No digo que sea malo chinear a los sentidos pero sí creo que es catastrófico ignorar a tal punto el Yo que hasta terminamos aterrorizados de los siete pecados capitales.

Pongan atención a la cascada: estirada hasta las piedras verdosas que brotan de la tierra. En medio de su trayecto hay una roca que aguijonea su cuerpo y lo divide en dos. Su lado izquierdo llora más grueso que el hilo de la derecha. Mañana, la imagen será la misma. Esta cascada no se habrá recostado, la roca no habrá crecido y el agua seguirá mojada. Sin embargo, resulta que nunca vemos la misma gota de agua; cada instante la cascada se refresca. Afuera todo se ve igual, pero adentro, en el contenido mismo de su naturaleza el agua se va y le da paso al agua. La rutina está Afuera, en la inmovilidad de la forma, donde la cascada sigue cayendo de arriba hacia abajo, pero adentro es dinámico y nunca para y nunca es igual.

Yo digo que si seguimos viendo hacia afuera va a caer el segundo en él sí será el tiempo y esa tarde, el café tomará el color azulado oscuro del reloj, las paredes, las calles, el huevo, el queso y las rocas. Quizás tendremos que inventar oscuras máquinas azuladas que trabajen en destruir la rutina o etiquetaremos la vida como los enfermos del insomnio de Macondo. (imagen tomada de admingalion.hispavista.com)