
Nosotros somos los hijos del neoliberalismo, los que crecimos viendo al Liceo de Heredia deteriorado y el colegio Santa Cecilia implacable. Somos los que crecimos comiendo la Cajita Feliz y viendo al Rey León. Los que no queríamos ir al hospital de Heredia pero queríamos ir a la clínica Bíblica. Los que preguntamos qué es un EBAIS pero sabemos qué es PRICESMART. Los hijos del neoliberalismo somos los que vemos la política como aquella cosa aburrida del tiempo de nuestros padres. Somos quienes preferimos votar en Latin American por María antes que en la escuela más cercana por Solís o por Arias.
Los hijos del neoliberalismo tenemos una moral lucrativa, somos los que estudiamos mucho para ganar mucho para no utilizar mucho al ICE, pero sí mucho a nuestro MoviStar.
Los hijos del neoliberalismo no creemos que el estudio sea para el crecimiento intelectual, creemos que el crecimiento intelectual es para el crecimiento de nuestro capital. Trabajar en grupos: solo para ganar mis puntos, para obtener mi título, para conseguir mi carrera, para tener mi puesto para que me den mi dinero. Somos quienes de paso ayudamos a otros en tanto nos den nuestro neoliberalismo. Somos los que merecemos más dinero porque sabemos más que usted. Nosotros exigimos los Tratados de Libre Comercio porque tenemos el derecho a la neolibre neoescogencia y no queremos escoger al Estado, el Estado es para los pobres y los hijos del neoliberalismo somos ricos pues tenemos MTV en el televisor y Coca-cola en el refrigerador.
Ustedes son quienes ven el verde pasto del monte, nosotros somos quienes valuamos al terreno, ustedes son quienes utilizan ropas, nosotros somos quienes creamos modas, ustedes compran un medio de transporte, nosotros compramos un BMW, ustedes creen en sueños nosotros bailando se los vendemos, ustedes ven las playas, nosotros vemos hoteles. Ustedes, antiguos retrogradas, son quienes ahorran para el futuro, nosotros somos el futuro que despilfarra el ahorro, somos la libertad a crédito, débito o en efectivo, sin fiador, sin prima, siempre con algo mejor, porque la vida es ahora y para todo lo demás existe MasterCard.
Benditos sean el 84, el 87 y el 94, años que vieron nacer mi libertad, gracias don Monge, don Oscar y don Figueres, gracias por ajustar la estructura, gracias por reducir al Estado, gracias por privatizar. Somos sus hijos, los que hoy vemos crecer al Paseo de las Flores escondiendo a los feos Guararis.
Los hijos del neoliberalismo somos el calentamiento global, somos la globalización y la enajenación, somos Spanglish, compramos, vendemos y consumimos “consumo gusto”.
Esos somos nosotros, los felices asalariados de HP, somos la zona franca de nuestras empresas, los que necesitamos de Intel. Somos las víctimas de las lacras pobres ignorantes que no supieron vender, aquellos pobres resultados de la analfabetización que dependen del Estado. Pobres de nosotros que convivimos con esos pobres. Que el Estado desaparezca y que la lacra aprenda a vender.
Nuestra libertad no debe ser obstruida por el mal de los demás, por eso exigimos la apertura comercial y lamentamos su desventaja social. Por eso vamos a construir una gran empresa y usted será nuestro empleado, yo voy a ser neoliberal y usted va a neoaceptarlo. Pero lo vamos a ayudar porque ya lo dice el dicho: “el que no vive para servir, no sirve para vivir” y nosotros ya servimos, ya le dijimos sí a nuestro Tratado de Libre Comercio, porque somos tratados por los libres comercios, somos comercios libres de tratados, tratados para los libres comercios y libres como el Tratado de Comercio. (imagen de BCCmundo)
Los hijos del neoliberalismo tenemos una moral lucrativa, somos los que estudiamos mucho para ganar mucho para no utilizar mucho al ICE, pero sí mucho a nuestro MoviStar.
Los hijos del neoliberalismo no creemos que el estudio sea para el crecimiento intelectual, creemos que el crecimiento intelectual es para el crecimiento de nuestro capital. Trabajar en grupos: solo para ganar mis puntos, para obtener mi título, para conseguir mi carrera, para tener mi puesto para que me den mi dinero. Somos quienes de paso ayudamos a otros en tanto nos den nuestro neoliberalismo. Somos los que merecemos más dinero porque sabemos más que usted. Nosotros exigimos los Tratados de Libre Comercio porque tenemos el derecho a la neolibre neoescogencia y no queremos escoger al Estado, el Estado es para los pobres y los hijos del neoliberalismo somos ricos pues tenemos MTV en el televisor y Coca-cola en el refrigerador.
Ustedes son quienes ven el verde pasto del monte, nosotros somos quienes valuamos al terreno, ustedes son quienes utilizan ropas, nosotros somos quienes creamos modas, ustedes compran un medio de transporte, nosotros compramos un BMW, ustedes creen en sueños nosotros bailando se los vendemos, ustedes ven las playas, nosotros vemos hoteles. Ustedes, antiguos retrogradas, son quienes ahorran para el futuro, nosotros somos el futuro que despilfarra el ahorro, somos la libertad a crédito, débito o en efectivo, sin fiador, sin prima, siempre con algo mejor, porque la vida es ahora y para todo lo demás existe MasterCard.
Benditos sean el 84, el 87 y el 94, años que vieron nacer mi libertad, gracias don Monge, don Oscar y don Figueres, gracias por ajustar la estructura, gracias por reducir al Estado, gracias por privatizar. Somos sus hijos, los que hoy vemos crecer al Paseo de las Flores escondiendo a los feos Guararis.
Los hijos del neoliberalismo somos el calentamiento global, somos la globalización y la enajenación, somos Spanglish, compramos, vendemos y consumimos “consumo gusto”.
Esos somos nosotros, los felices asalariados de HP, somos la zona franca de nuestras empresas, los que necesitamos de Intel. Somos las víctimas de las lacras pobres ignorantes que no supieron vender, aquellos pobres resultados de la analfabetización que dependen del Estado. Pobres de nosotros que convivimos con esos pobres. Que el Estado desaparezca y que la lacra aprenda a vender.
Nuestra libertad no debe ser obstruida por el mal de los demás, por eso exigimos la apertura comercial y lamentamos su desventaja social. Por eso vamos a construir una gran empresa y usted será nuestro empleado, yo voy a ser neoliberal y usted va a neoaceptarlo. Pero lo vamos a ayudar porque ya lo dice el dicho: “el que no vive para servir, no sirve para vivir” y nosotros ya servimos, ya le dijimos sí a nuestro Tratado de Libre Comercio, porque somos tratados por los libres comercios, somos comercios libres de tratados, tratados para los libres comercios y libres como el Tratado de Comercio. (imagen de BCCmundo)
