A mediados de este año el mundo tiene la oportunidad de ser participe, una vez más, de la fiesta mundialista, donde las personas aprovechan para disfrutar de una actividad realizada en nombre de la globalización, disfrazada de hermandad entre países y amor por el deporte.
Es triste ver como la “pasión por el deporte” es la anestesia que se regala a las personas para que se sientan felices por una “celebración que nos une a todos”. En esta oportunidad se realiza en África, me pregunto ¿quién piensa en las miles de personas que viven en condiciones extremas de pobreza en ese continente?, donde el realizar una comida al día tal vez sea la alegría más grande que hayan experimentado, ya que no es seguro que lo consigan a diario, o ¿en las precarias condiciones de salud y educación en las que se desarrollan? Y como es que siendo una celebración de la hermandad entre países es el momento propicio en el que ahorita mucha gente está despilfarrando su dinero en lujosos hoteles, centros de recreación y como olvidarlo en sus carísimas entradas a los estadios.
También me cuestiono ¿a cuántas personas realmente les gustará el fútbol? O ¿será simplemente el deporte socialmente aceptado y por eso predomina sobre los otros? Pensemos en la fábrica de dinero que es el fútbol para los empresarios de esta área y veamos como la figura de este deporte nos acompaña desde muy tempranas edades, cual hombre puede decir que nunca le obsequiaron un balón de fútbol durante su infancia.
No concibo la idea de que un niño prefiera decir que desea ser un futbolista a un médico o a un filósofo por ejemplo, no porque crea que un deportista no es un profesional o algo por el estilo, me refiero a que este niño puede estar tan influenciado porque ese es el mejor oficio que ni siquiera se está dando la oportunidad de conocer otras disciplinas o otras profesiones y simplemente se inclina por la más popular. Sé que cuando somos niños deseamos ser de todo, pero cuando la primera opción para las niñas es ser modelo o para los niños es ser futbolista siento que es un pensamiento patrocinado por la globalización de la sociedad.
¿Porque los humanos podemos envolvernos en una aparente alegría por el fútbol y no somos capaces de arreglar los problemas políticos y económicos nacionales e internacionales que ahogan el desarrollo de nuestra naciones y de sus habitantes? Siento cierto asco por la facilidad con la que todos nos engañamos, me parece como una especie de tregua, donde doña globalización mueve las piezas del ajedrez a su antojo y nosotros nos dejamos ganar el juego sin mayor complicación.
Actuamos como fichas, aún sabiendo que somos el oponente en la partida, solamente nos limitamos a aceptar las posiciones que se nos imponen… Solamente aceptar aceptar y aceptar… Espero que no llegue el momento en el que no seamos capaces de diferenciar entre nuestra voluntad y lo que ella nos demanda…

