6/7/11

El imperio del dios dinero


En este momento simplemente una lágrima se escapa de mi ojo y un cúmulo de emociones se apodera de mi estómago, acabo de ver un video donde unos niños africanos lloran por el hambre y los diversos molestares que debe generar el no comer bien desde el día de su nacimiento, veo como sus cuerpos modificados por las enfermedades que los habitan, son frágiles y deformes, veo también su mirada desesperanzada y su gesto de tristeza profunda, tres lágrimas más surgen y solamente puedo pensar en los malditos países de primer mundo que se compadecen del dolor ajeno solo cuando pueden obtener un beneficio de por medio, en los parásitos del vaticano que no hacen nada más que jugar con la fe de las personas pero cuando hay que demostrar la humanidad de la que estamos hechos su espiritualidad adornada de oro no les permite tender una mano, en las transnacionales que su responsabilidad social se reduce a sembrar unos cuantos árboles y darle una mega campaña de publicación para magnificar el hecho.
También pienso en cómo se necesita que una sequía prolongada en esta región nos cautive la atención, como si fuera una situación extraordinaria, alejándonos mucho de la verdad de que está es el contexto diario de muchos países africanos y nosotros en nuestro parámetro de comodidad optamos por ignorarlo.
No hablemos más de desarrollo por favor… somos una especie que abandona  a los integrantes de su propia manada.

22/3/11

Solamente esperando una llamada


Hasta la fecha hace ya casi dos años que me encuentro acompañada por la ansiedad, el cansancio y la tristeza esperando una llamada…
Una llamada no importa de quien ni porque pero que me recuerde que las situaciones son tan frágiles que en cualquier momento pasará una brisa de alegría por esta soledad, una llamada que me permita sonreír por una buena noticia, una llamada que me diga que todavía hay espacio para la ilusión, una llamada para sentirme acompañada, una llamada que rompa con la pesada rutina y me permita percibir cariño, una llamada  que me brinde una intención sincera de amor, una llamada que mate está maldita inestabilidad, una llamada de invitación para compartir, una llamada que me reafirme los nombres de mis personas queridas, una llamada que me muestre una salida, una llamada que me señale una fuente de donde obtener fuerzas.
Una llamada que me indique que los malos tiempos han cesado y que es momento de levantar los escombros para construir nuevamente.
 Aunque sea una llamada que me diga que estoy haciendo las cosas bien o una llamada que me diga un te quiero, aquí estoy.
Una semana con la línea muerta acrecentó mi ansiedad, ya que ni siquiera existía la posibilidad de recibir esa llamada, pero donde quiera que estés quiero que sepas que mi línea está habilitada y todos los días a cada instante espero que ese número desconocido sea tu llamada salvadora que me sacara de esta telaraña de circunstancias venenosas y me llevará a ese lugar donde se puede respirar aire fresco, existe espacio para pensar con tranquilidad y donde no quedarán más que los recuerdos de los esfuerzos, las heridas y del peso de las lágrimas.
 Hasta la fecha hace ya casi dos años que me encuentro acompañada por la ansiedad, el cansancio y la tristeza esperando una llamada…
Una llamada no importa de quien ni porque pero que me recuerde que las situaciones son tan frágiles que en cualquier momento pasará una brisa de alegría por esta soledad, una llamada que me permita sonreír por una buena noticia, una llamada que me diga que todavía hay espacio para la ilusión, una llamada para sentirme acompañada, una llamada que rompa con la pesada rutina y me permita percibir cariño, una llamada  que me brinde una intención sincera de amor, una llamada que mate está maldita inestabilidad, una llamada de invitación para compartir, una llamada que me reafirme los nombres de mis personas queridas, una llamada que me muestre una salida, una llamada que me señale una fuente de donde obtener fuerzas.
Una llamada que me indique que los malos tiempos han cesado y que es momento de levantar los escombros para construir nuevamente.
 Aunque sea una llamada que me diga que estoy haciendo las cosas bien o una llamada que me diga un te quiero, aquí estoy.
Una semana con la línea muerta acrecentó mi ansiedad, ya que ni siquiera existía la posibilidad de recibir esa llamada, pero donde quiera que estés quiero que sepas que mi línea está habilitada y todos los días a cada instante espero que ese número desconocido sea tu llamada salvadora que me sacara de esta telaraña de circunstancias venenosas y me llevará a ese lugar donde se puede respirar aire fresco, existe espacio para pensar con tranquilidad y donde no quedarán más que los recuerdos de los esfuerzos, las heridas y del peso de las lágrimas.