Hace un par de años fui con mi hermano, mi exnovia y unos amigos a la California. Luigi insistió en que lleváramos los tambores para tocar un rato en la calle. Luego de unos 15 minutos, unos Skinheads llegaron con sus cervezas para tirarlas contra nuestros instrumentos. Nos obligaron a detener la música. Ellos aprovecharon para demostrar su fuerza aunque nosotros vimos que no sólo no tenían cabello sino que tampoco tenían paz.
¿De que color es el placer que siente su cuerpo cuando vibra el cuero de mi tambor?
¿Que tan diferente es la sensación de gratitud en su corazón del mío?
Su naturaleza es la mía, las percepciones diferentes pero las experiencias igualmente exquisitas. Sentí sed como usted, y nos empapamos en el mismo río, siento al sol bajo su mismo cielo sobre la misma tierra con su misma riqueza.
¿Por qué quiere jugar a una jerarquía que natura nunca impuso?
Yo pregunto y usted reza, ella no se preocupa y él no nos entiende, pero amemos eso; que cuando una mujer conciba la vida, sus hijos le ofrendan, que se sientan bondadosos y convencidos de la conciencia de Pachamama. Que algunos mediten y glorifiquen a Shiva. Que al lado del mar, los negros le pregunten a Yemanja cuándo vendrán sus frutos. Que los volcanes sean la respuesta de la madre tierra para los indígenas. Amemos que algunos no crean en estas deidades y que otros las quieran creer, que corra el aire por las gaitas, que resuenen los atabaques, que se estallen los djembes y se revienten los berimbaos. Que mi idioma otros no me lo puedan entender y que sus ademanes me parezcan extraños. Que todos somos de la tierra por más lejos que estés de nosotros.
Soy el regalo de una historia que ustedes borran, negar su verdad es negar su ser, su sentir, su latir, su herencia y su procedencia.
El fruto de la tierra respira, crece, da vida, se mezcla y se embellece. Es grande, verde, único, latino, chicano, andino, chiíta, hermano, primo, tío o extraño.
Sé que le gusta más el sonido de mi Darbuka que el estridente de los tanques. Y sé que su piel blanca cubre la misma adrenalina que agita mi mulato cuerpo cuando toco para ustedes.
Las lagrimas de mi familia saben igual que las suyas, pero las mías aparecen por su culpa, por que busca excusas tontas para enaltecer su deformado estima. Lo siento mucho pero mi cabello y mis ojos de miel tienen las mismas raíces que sus claridades aunque no lo quiera ver.
Mañana cuando el viento solo les sople a los hombres como usted, recordará que la maravilla de este mundo está en la variedad de sus rincones, sus paisajes y sus aromas, sus colores y deformidades, luces y oscuridades. La vida es excepcional porque tiene mañanas de diferentes tonos con diferentes armonías, pero muere cuando le das monotonía, odio y rencor.
No hay límites, solo lugares, no existen países, solo en los mapas, los escudos son eso, escudos que tapan, que no nos dejan dormir, que nos matan.

