6/9/10

Las fotografías del camino

Mientras observaba a Samuel revolcarse en la cama al no poder dormirse por la infección de garganta que lo aquejaba y al mismo tiempo pensaba en cómo me las iba a arreglar para pagar la cámara que me robaron en el viaje se vino a mi mente una idea sobre en qué situaciones es que fotografiamos momentos de nuestra vida, corríjanme si me equivoco pero, siempre lo hacemos en momentos alegres, cuando estamos de festejo o cuando pasa algún acontecimiento de felicidad, también cuando socialmente debe quedar un recuerdo de alguna actividad.


Porque será que no fotografiamos nuestros momentos de soledad, tristeza, enfermedad o muerte, porque ese anhelo de recordar solo los buenos momentos, si en la construcción de nuestra forma de ser y vida las circunstancias adversas representan etapas trascendentales de formación y crecimiento.

La cámara de nuestra conciencia a veces funciona igual, como un mecanismo de defensa tratamos de reprimir y olvidar los dolores y sufrimientos y simplemente recordar lo positivo y mantenernos en constante añoranza. Nos criamos, acostumbramos y nos sentimos cómodos con la idea de no saber afrontar, aprender y porque no disfrutar de las capas oscura de la vida.

Un álbum de fotografías que vale la pena es aquel que recopila cada detalle de lo dichoso y lo no tan dichoso, de las victorias y de las derrotas, de los aciertos y de los errores y que cada pie de foto haga referencia a la reflexión y madurez acumulados con cada experiencia.

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