Nigeria es el escenario de un conflicto más entre distintas etnias. En marzo, el mundo fue testigo de noticias de cristianos masacrados por musulmanes quienes lo justificaron como una venganza por el ataque de enero. El 17 de ese mes, una mezquita en reconstrucción fue destruida junto con la muerte de 700 personas. Cristianos y musulmanes se culpan recíprocamente y las víctimas son los ciudadanos.
La disputa entre musulmanes de mayoría Hausa y Cristianos Anagutas radica en diversas causas. Sahel, ubicado al norte de Nigeria, es hogar de hausas que viajan a Jos al sur del país en busca de mejores tierras para la agricultura y pastos para su ganado. Los agricultores ven esta llegada como una usurpación de sus tierras además de una amenaza para sus plantaciones. Los cristianos alegan que esos “forasteros” no tienen derecho a estas tierras.
Para aumentar más la brecha, el sistema nigeriano divide a cristianos y musulmanes en “indígenas” y “colonos”. Indígenas son aquellos descendientes de nativos africanos y colonos quienes cuya estirpe inicia con extranjeros que llegaron a Nigeria cuando todavía era una colonia británica. Los primeros gozan de privilegios que no son otorgados a los segundos pues son considerados foráneos aun cuando los actuales musulmanes son la herencia de más de ocho generaciones oriundas de esta tierra. La imposibilidad de conseguir becas de estudio o de integrarse al cuerpo administrativo del Estado son algunas de las consecuencias de ser “colonos”.
Este problema alcanza los escenarios políticos. Los cristianos tienden a apoyar al Partido Democrático Popular (PDP) que actualmente gobierna al país, y los musulmanes a la oposición Partido de Todo el Pueblo Nigeriano (NPP). En la lucha de poder, los políticos han tomado medidas inescrupulosas para beneficiar a su gremio sin preocuparse por el deterioro de la convivencia pacífica. En el 2004, por ejemplo, el gobernador de Plateau, Joshua Dariye (quien se autodenomina “cristiano renacido”) dijo en declaraciones que “todos los hausa son colonos” lo cual desencadenó mayores conflictos en aquel año.
¿Cuáles son las consecuencias? Los musulmanes se sienten discriminados y adoptan la misma conclusión de los árabes: violencia. El 11 de marzo el líder de la comunidad Dogo Nahawa relató a los medios cómo su nieta de 5 años fue asesinada a machetazos por musulmanes. Ese fin de semana terminó con la acusación de 49 personas y la muerte de 109.
La sociedad nigeriana comienza a vivir en un ambiente hostil, de inseguridad e intolerancia que conlleva a prejuicios discriminatorios entre las etnias de una misma nación. Y no se ha hecho suficiente. El Gobierno envió a miles de policías y parte de su ejército a la región para intentar detener la violencia. Además, luego de que Dariye, el “cristiano renacido”, diera aquellas declaraciones fue destituido de su cargo. Pero ninguna acción se ejercido contra los grupos sectarios que fomentan la violencia. Esto únicamente conlleva a que se minimice la violencia pero la tención sigue creciendo. Y seguirá aumentando hasta que el Estado no se preocupe por otorgar condiciones equitativas a sus habitantes.
Los hausa no pueden ser considerados extranjeros cuando han nacido en Nigeria al igual que los cristianos. Merecen los mismos derechos de sus conciudadanos. Las políticas segregacionistas al estilo Apartheid atentan contra los derechos universales del ser humano. Como acertadamente declaró el Jefe de Estado de Nigeria, Goodluck Jonathan: “esta crisis (…) es completamente inaceptable, se trata de un comportamiento retrógrado, que es susceptible de amenazar aún más la unidad del país”. Y para disipar tal crisis no basta con la fuerza militar ni toques de queda, es un trabajo de largo plazo que involucra la aplicación de leyes equitativas y el uso de la educación para combatir la intolerancia. Sin un verdadero plan que intente erradicar el problema, la vida de los nigerianos puede tener el mismo futuro de palestinos y judíos en Jerusalén, chiitas y sunitas en Irak, tutsis y hutus en Ruanda o protestantes unionistas y católicos en Irlanda del Norte. (imagen tomada de
agaudi.files.wordpress.com)

