22/3/11

Solamente esperando una llamada


Hasta la fecha hace ya casi dos años que me encuentro acompañada por la ansiedad, el cansancio y la tristeza esperando una llamada…
Una llamada no importa de quien ni porque pero que me recuerde que las situaciones son tan frágiles que en cualquier momento pasará una brisa de alegría por esta soledad, una llamada que me permita sonreír por una buena noticia, una llamada que me diga que todavía hay espacio para la ilusión, una llamada para sentirme acompañada, una llamada que rompa con la pesada rutina y me permita percibir cariño, una llamada  que me brinde una intención sincera de amor, una llamada que mate está maldita inestabilidad, una llamada de invitación para compartir, una llamada que me reafirme los nombres de mis personas queridas, una llamada que me muestre una salida, una llamada que me señale una fuente de donde obtener fuerzas.
Una llamada que me indique que los malos tiempos han cesado y que es momento de levantar los escombros para construir nuevamente.
 Aunque sea una llamada que me diga que estoy haciendo las cosas bien o una llamada que me diga un te quiero, aquí estoy.
Una semana con la línea muerta acrecentó mi ansiedad, ya que ni siquiera existía la posibilidad de recibir esa llamada, pero donde quiera que estés quiero que sepas que mi línea está habilitada y todos los días a cada instante espero que ese número desconocido sea tu llamada salvadora que me sacara de esta telaraña de circunstancias venenosas y me llevará a ese lugar donde se puede respirar aire fresco, existe espacio para pensar con tranquilidad y donde no quedarán más que los recuerdos de los esfuerzos, las heridas y del peso de las lágrimas.
 Hasta la fecha hace ya casi dos años que me encuentro acompañada por la ansiedad, el cansancio y la tristeza esperando una llamada…
Una llamada no importa de quien ni porque pero que me recuerde que las situaciones son tan frágiles que en cualquier momento pasará una brisa de alegría por esta soledad, una llamada que me permita sonreír por una buena noticia, una llamada que me diga que todavía hay espacio para la ilusión, una llamada para sentirme acompañada, una llamada que rompa con la pesada rutina y me permita percibir cariño, una llamada  que me brinde una intención sincera de amor, una llamada que mate está maldita inestabilidad, una llamada de invitación para compartir, una llamada que me reafirme los nombres de mis personas queridas, una llamada que me muestre una salida, una llamada que me señale una fuente de donde obtener fuerzas.
Una llamada que me indique que los malos tiempos han cesado y que es momento de levantar los escombros para construir nuevamente.
 Aunque sea una llamada que me diga que estoy haciendo las cosas bien o una llamada que me diga un te quiero, aquí estoy.
Una semana con la línea muerta acrecentó mi ansiedad, ya que ni siquiera existía la posibilidad de recibir esa llamada, pero donde quiera que estés quiero que sepas que mi línea está habilitada y todos los días a cada instante espero que ese número desconocido sea tu llamada salvadora que me sacara de esta telaraña de circunstancias venenosas y me llevará a ese lugar donde se puede respirar aire fresco, existe espacio para pensar con tranquilidad y donde no quedarán más que los recuerdos de los esfuerzos, las heridas y del peso de las lágrimas.

25/10/10

NO QUEDA MÁS


Se estalló el globo y ni me percaté de que se inflaba, o tal vez lo percibía pero no me preocupé. Apenas días antes de que reventara creo haber intentado evitarlo pero era como el trilladísimo parafraseo de García Márquez la “crónica de una explosión anunciada”. Bueno pero ¿qué queda? Ya sé que no se puede ensamblar el globo porque este solo es de una pieza, no de varias unidas y también sé que quisiera acudir a la segunda trilladísima frase de “ojalá retroceder en el tiempo” pero no me gusta sentirme tan primitivo de Ser como para dejarme sentir tal frase.
Que necia es la incertidumbre, pero obvio no podría ser de otra manera. Si su necedad se pierde es porque antes ya ella había muerto. Ahora solo queda una opción, la más sabida pero la menos aceptada: la vida no es nuestra sino que nosotros somos de la vida. Se reventó el globo porque se tenía que reventar, estábamos intentado ganarle al ciclón de la vida aferrándonos en la tierra pero ¡qué va! En un momento la tierra sostiene nuestros pasos  y luego se difumina en la polvareda del huracán.
Entonces, como dije antes, lo que viene es entregarse a la incertidumbre Necia Hegemónica, Única, Universal e Inmutable; por supuesto que inmutable, si el orden no es otra cosa que incertidumbre disfrazada. No queda más que ver como la araña vuelve a tejer su tela para que otros insectos se enreden en ella. No queda más que volver a ver a los transeúntes enojarse con los desconsiderados choferes molestos con los desconsiderados transeúntes. No queda más que tomarse otro café de la mañana con el suceso de ayer vendido en rojo titular de amarillo periódico. No queda más que escuchar las mismas historias de locos obsesivos como éste que ingresa a mi blog quién sabe por qué si acá no hay nada más que las palabras de una mala madre y un ateo marihuano mal influyente hijo del demonio. Y no queda más que esperar la táctica llamada telefónica para pedir disculpas por el error cometido (el error fue que se descubriera).
(imagen tomada de www.tendencias21.net)

6/9/10

Las fotografías del camino

Mientras observaba a Samuel revolcarse en la cama al no poder dormirse por la infección de garganta que lo aquejaba y al mismo tiempo pensaba en cómo me las iba a arreglar para pagar la cámara que me robaron en el viaje se vino a mi mente una idea sobre en qué situaciones es que fotografiamos momentos de nuestra vida, corríjanme si me equivoco pero, siempre lo hacemos en momentos alegres, cuando estamos de festejo o cuando pasa algún acontecimiento de felicidad, también cuando socialmente debe quedar un recuerdo de alguna actividad.


Porque será que no fotografiamos nuestros momentos de soledad, tristeza, enfermedad o muerte, porque ese anhelo de recordar solo los buenos momentos, si en la construcción de nuestra forma de ser y vida las circunstancias adversas representan etapas trascendentales de formación y crecimiento.

La cámara de nuestra conciencia a veces funciona igual, como un mecanismo de defensa tratamos de reprimir y olvidar los dolores y sufrimientos y simplemente recordar lo positivo y mantenernos en constante añoranza. Nos criamos, acostumbramos y nos sentimos cómodos con la idea de no saber afrontar, aprender y porque no disfrutar de las capas oscura de la vida.

Un álbum de fotografías que vale la pena es aquel que recopila cada detalle de lo dichoso y lo no tan dichoso, de las victorias y de las derrotas, de los aciertos y de los errores y que cada pie de foto haga referencia a la reflexión y madurez acumulados con cada experiencia.