6/5/10

Nigeria Dividida

Nigeria es el escenario de un conflicto más entre distintas etnias. En marzo, el mundo fue testigo de noticias de cristianos masacrados por musulmanes quienes lo justificaron como una venganza por el ataque de enero. El 17 de ese mes, una mezquita en reconstrucción fue destruida junto con la muerte de 700 personas. Cristianos y musulmanes se culpan recíprocamente y las víctimas son los ciudadanos.
La disputa entre musulmanes de mayoría Hausa y Cristianos Anagutas radica en diversas causas. Sahel, ubicado al norte de Nigeria, es hogar de hausas que viajan a Jos al sur del país en busca de mejores tierras para la agricultura y pastos para su ganado. Los agricultores ven esta llegada como una usurpación de sus tierras además de una amenaza para sus plantaciones. Los cristianos alegan que esos “forasteros” no tienen derecho a estas tierras.
Para aumentar más la brecha, el sistema nigeriano divide a cristianos y musulmanes en “indígenas” y “colonos”. Indígenas son aquellos descendientes de nativos africanos y colonos quienes cuya estirpe inicia con extranjeros que llegaron a Nigeria cuando todavía era una colonia británica. Los primeros gozan de privilegios que no son otorgados a los segundos pues son considerados foráneos aun cuando los actuales musulmanes son la herencia de más de ocho generaciones oriundas de esta tierra. La imposibilidad de conseguir becas de estudio o de integrarse al cuerpo administrativo del Estado son algunas de las consecuencias de ser “colonos”.
Este problema alcanza los escenarios políticos. Los cristianos tienden a apoyar al Partido Democrático Popular (PDP) que actualmente gobierna al país, y los musulmanes a la oposición Partido de Todo el Pueblo Nigeriano (NPP).  En la lucha de poder, los políticos han tomado medidas inescrupulosas para beneficiar a su gremio sin preocuparse por el deterioro de la convivencia pacífica. En el 2004, por ejemplo, el gobernador de Plateau, Joshua Dariye (quien se autodenomina “cristiano renacido”) dijo en declaraciones que “todos los hausa son colonos” lo cual desencadenó mayores conflictos en aquel año.
¿Cuáles son las consecuencias? Los musulmanes se sienten discriminados y adoptan la misma conclusión de los árabes: violencia. El 11 de marzo el líder de la comunidad Dogo Nahawa relató a los medios cómo su nieta de 5 años fue asesinada a machetazos por musulmanes. Ese fin de semana terminó con la acusación de 49 personas y la muerte de 109.
La sociedad nigeriana comienza a vivir en un ambiente hostil, de inseguridad e intolerancia que conlleva a prejuicios discriminatorios entre las etnias de una misma nación. Y no se ha hecho suficiente. El Gobierno envió a miles de policías y parte de su ejército a la región para intentar detener la violencia. Además, luego de que Dariye, el “cristiano renacido”, diera aquellas declaraciones fue destituido de su cargo. Pero ninguna acción se ejercido contra los grupos sectarios que fomentan la violencia. Esto únicamente conlleva a que se minimice la violencia pero la tención sigue creciendo. Y seguirá aumentando hasta que el Estado no se preocupe por otorgar condiciones equitativas a sus habitantes.
Los hausa no pueden ser considerados extranjeros cuando han nacido en Nigeria al igual que los cristianos. Merecen los mismos derechos de sus conciudadanos. Las políticas segregacionistas al estilo Apartheid atentan contra los derechos universales del ser humano. Como acertadamente declaró el Jefe de Estado de Nigeria, Goodluck Jonathan: “esta crisis (…) es completamente inaceptable, se trata de un comportamiento retrógrado, que es susceptible de amenazar aún más la unidad del país”. Y para disipar tal crisis no basta con la fuerza militar ni toques de queda, es un trabajo de largo plazo que involucra la aplicación de leyes equitativas y el uso de la educación para combatir la intolerancia. Sin un verdadero plan que intente erradicar el problema, la vida de los nigerianos puede tener el mismo futuro de palestinos y judíos en Jerusalén, chiitas y sunitas en Irak, tutsis y hutus en Ruanda o protestantes unionistas y católicos en Irlanda del Norte. (imagen tomada de 
agaudi.files.wordpress.com)

22/4/10

Desintegración Familiar

Padre mata a sus tres hijos y a su compañera la noche del viernes, crecen los índices de madres solteras o encuentran feto en basura, hoy en día son titulares muy comunes en los diarios, son como piezas de un rompecabezas que se llama desintegración familiar.
Factores como alcoholismo o adicciones a otras drogas, conductas de agresión y violencia, problemas económicos, falta de tiempo para convivir, divorcios o relaciones que continúan por los hijos, intolerancia, estrés, son algunos de los protagonistas.

Las personas al preguntarles que significa para ellos la familia, siempre hacen referencia a su importancia y valor, pero cuantos individuos realmente entienden que más que reconocer tales características es necesario trabajar y desarrollar familias que no se queden solo en el apellido y constituyan un verdadero núcleo de apoyo, comunicación y amor.

La familia representan el conjunto de personas de convivencia más cercana para todos, si alguien vive patrones negativos en su hogar, en el tiempo que le corresponda formar a él su propia familia es probable que repita muchos de ellos, consciente o inconscientemente.

En el hogar es donde se forma la mayor parte del carácter de los individuos, porque desde su infancia reciben influencia directa de su ambiente, sea positivo o negativo, con practica de valores o antivalores, con armonía o desacuerdos constantes, entre otras tantas situaciones que asimilara y adoptará como suyas.

Es necesario establecer estrategias educativas, que permitan a todos los miembros de la familia visualizar la necesidad y beneficios de relaciones sanas en el hogar, tanto entre la pareja como la pareja con los hijos. Los lugares ideales para trabajar esto, serían los centros educativos tanto de primaria como de secundaria, trabajando de la mano con los alumnos y con los padres, los grupos de las iglesias, los colectivos comunales organizados, entre otros.

De lo contrario si continuamos en este retroceso de la imagen familiar, las personas buscarán en otros lugares satisfacer el sentido de pertenencia, afecto y guía que no encontrarán en sus hogares y la pérdida de valores continuará sin remedio.

Si se desea conseguir un cambio es necesario que todas las partes involucradas tengan disposición de emprenderlo, desde el más pequeño de la casa hasta el presidente de la República, se deben estudiar claramente el problema de forma integral, identificar las soluciones y trabajar arduamente en ponerlas en práctica.

Los individuos deberíamos tener como prioridad ser exitosos en nuestros hogares más que en cualquier otro lugar, creando un soporte para alcanzar las demás metas, mediante un intercambio de motivación y ayuda con los otros integrantes de la familia. La sociedad podría hablar de un desarrollo real y genuino si tuviera pequeños gobiernos de paz y comprensión rodeando a cada persona. (imagen tomada de la BBCMUNDO)

Estigma Latente

Vivimos en un eterno festival de máscaras, convivimos con miles de millones de desconocidos, es más nos hemos afanado tanto en aceptar lo establecido y aparentar que ni nosotros mismos sabemos bien quienes somos…

La sociedad desde tiempos antiguos a establecido roles de géneros muy marcados que definieron a su vez lo aceptado y lo no aceptado, a pesar del tiempo las “reglas del juego” no han cambiado.

En el sentido común de la gente, queda la noción de que una mujer sumisa, pasiva, dulce, complaciente, que le agraden los quehaceres del hogar y procure estar bonita físicamente es la ideal.

Por el otro lado, se espera de un hombre que sea fuerte, valiente, autoritario, dominante, que tenga iniciativa, que le agraden los vicios y andar con muchas mujeres a la vez.

Actualmente en la cultura globalizada en la que estamos atrapados, estos roles han mutado, tomaron más fuerza y se manifiestan cotidianamente en la actitud de las personas.

En el caso femenino, las mujeres buscando aceptación no descuidan su figura, en ocasiones prefieren opinar lo mismo que sus compañeros a diferir, porque es más aceptable una mujer sonriendo y asentando la opinión de los hombres o una mujer crítica que expresa sus pensamientos sin importar quien este a su alrededor, e intentan a toda costa ser “dulces”, sonrientes y amables con todos, aunque por dentro se sientan mal por algún motivo.

Del lado masculino no se presenta una situación diferente, tratan de no mostrar sensibilidad para nada (menos en compañía de sus amigotes), buscan andar con varias mujeres al mismo tiempo aunque esto no les genere satisfacción, solamente para cumplir con la cuota del macho conquistador y muestran su fuerza con violencia en diferentes situaciones, si hay un desacuerdo los golpes llaman a demostrar lo hombres que son, además se meten en problemas de drogas o pandillas, porque su naturaleza es rebelde.

Cuando volvamos a escuchar el termino estigma no pensemos en racismo, xenofobia, homofobia o alguno de estos grupos de personas que por sus condiciones, creencias o costumbres sufren de un trato diferente al que merecen, reflexionemos sobre nuestra actitud ante la vida y analicemos si nosotros igualmente vivimos en un estuche que no nos permite dar a los demás lo que realmente hay en nuestro interior, no se trata de seguir patrones de conducta sino de crear, rehacer, reconstruir…

El estigma es una enfermedad social muy dañina y peligrosa, crece y crece, nos nubla la visión, nos carcome la identidad y nos deja vacíos y disponibles para ser llenos por cualquier falso sentimiento o idea. Hay muchos individuos que ni sospechan que la padecen. Es hora de que superemos la Barbie y el Ken de nuestra infancia. (imagen tomada de img.youtube.com)